Toni Messa



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El diari El País publica avui, dintre del seu apartat Cada dia un blog, en l’àrea de Tecnologia, un reportatge d’en Fernando Puente sobre el nostre col·lega Toni Messa i el seu Blog de Spaulding, de qui ja havíem parlat en aquesta entrada, fa un any.
Si el periòdic i el periodista ens ho permeten, el col·lectiu reprodueix aquí l’article.

La medicina de Groucho, por Fernando Puente.

Toni Messa disecciona el cine desde el punto de vista del explorador descarado y gruñón de ‘El conflicto de los Marx’

Un homenaje a los mejores humoristas, una manera de ver la vida, de dar salida a una afición tan grande como su colección cinematográfica (más de 6.000 filmes), de mostrar lo que está bien hecho en el mundo del cine, de reducir al absurdo el trampantojo de las construcciones petulantes… de darle más sal a la vida. Todo eso es lo que Toni Messa –que asegura y promete ser criador de salmones desde la mesa donde despacha– pretende con su bitácora personal. ¿Suya o del capitán Spaulding?
Nos cuenta que comenzó en septiembre de 2004, “pinchado” por su cuñado Absence (http://absencito.blogspot.com/), el de El Blog Ausente. “Monta un blog”, le decía. “Crea un personaje”, insistía. Y ante tanta intención, lo hizo en Barcelona (su ciudad) cuando pasaba ya por la mitad de su quinta década de vida.
Aclara en seguida que lo de la crítica de cine, el verdadero contenido de su blog, no es nuevo: “llevo mucho tiempo dedicándome a ello como amateur”. Varias emisoras de barrio y alguna revista que le sirvieron para ir metiéndose en la piel del que es, de momento, su personaje definitivo.
“Soy gruñón, malcarat”, afirma la bitácora en su presentación. Y es exactamente lo contrario. Como Groucho. Cínico y gamberro, fresco e irreverente, tiene en su mochila 288 películas (y sumando), de las que 55 son producciones nacionales.
Apasionado del cine negro de los cuarenta y los cincuenta, del Thriller de los 70, le da a todo, y desmiente que prefiera Hollywood a España. “Me critican por hablar demasiado del cine español. ¡Me castigan!”, nos aclara refiriéndose a los parroquianos de su bitácora.
Ustedes lo han querido
De ellos dice que “han entendido perfectamente el juego de la página”, levantando sólo unos segundos la máscara del capitán. Y reconoce que casi no sabe vivir sin ellos: “a veces me deprimo un poco cuando veo que una película la comentan sólo dos o tres personas”.
No vive, sin embargo, en la Blogosfera, y razona que le faltaría tiempo para barrer su terraza si pasara el día entero en las de los demás. Por mucho que le guste. Además, cuenta, “mi mujer hace de productora”, buscando para él lo más interesante que ofrece la Red.
Si se preguntan por qué decimos que Spaulding es divertido, sólo tienen que leer secciones como “Ustedes lo han querido”, en las que hace crítica de aquellos títulos que su audiencia le demanda (sigue teniendo pendiente de encontrar una copia de Nobleza baturra para diseccionarla), “Los tránsfugas”, en donde aparecen homenajeados protagonistas del celuloide que han dejado este mundo (con contador local y visitante), y especialmente “Haga usted su propia película de…”.
En ella el ácido explorador cañonea a todos aquellos cineastas que se han empeñado en darle densidad a sus filmes: “Odio las películas con segundas y terceras lecturas”, como las de Bergman o Lynch. “Prefiero cine basura que cine con pretensiones”.
Entre colinas de DVDs y montañas de vídeos de VHS, el piscifactor (lo jura y perjura) se despide desvelando su secreto. Ni el cine negro, ni la insistencia del cuñado, ni el desprecio por la pedantería de algunos directores, son sus motivos. La energía de Spaulding viene de la risa, que es Groucho. “Es una medicina”, dice socarrón pero sin mentir. Y ya no habla Marx. ¿O sí?