Torrente 4: todo por la pasta



No nos vamos a molestar demasiado en rebuscar adjetivos para el amiguete Santiago Segura y su Torrente 4. Ha logrado estrenar en más pantallas que Harry Potter y seguramente recaudará más pasta que algunos taquillazos de Hollywood. Hasta ahí nuestro aplauso para el tipo más espabilado del cine español.
La crítica madrileña no ha hecho sangre, sino más bien compadreo y cachondeo.
Entre la crítica catalana, veamos un par de pullazos.
En El Periódico de Catalunya, Quim Casas, titula y subtitula así:

“Torrente 4: mugre y caspa en 3D. Santiago Segura exprime otra vez su rentable personaje del policía castizo y facha. La película se nutre de apariciones y cameos de todos sus amiguetes.”

Su colega de diario Nando Salvá afirma en su crítica:

“Posiblemente cualquier texto crítico sobre esta película carezca de sentido, dado que la marca Torrente se explica mejor como fenómeno sociológico que como producto cinematográfico. A estas alturas, esta saga solo necesita nutrirse de su propia mitología, porque a sus seguidores les basta oír una vez más el chiste de las pajillas o el de la cuajada para partirse de la risa como les pasaba a algunos cuando Arévalo hacía de gangoso”.

Y añade, citando la primera cinta de la saga como “heredera de la comedia negra azconiana”:

“Es una pena que aquí Santiago Segura se limite a ganar dinero de la forma más facilona posible. Primero, usando el 3D solo como excusa para hacer pagar al espectador cuatro euros más por cada entrada. Segundo, convirtiendo esta entrega en una mera sucesión de cameos, mitad desfile de vips mitad parada de frikis, separados por paupérrimas secuencias de acción y por los mismos pedos y palominos de siempre.”

Pues eso: caca, culo, pis.