Carlos Boyero versus Isaki Lacuesta



No es la primera vez que el amigo Carlos Boyero, crítico destroyer de tomo y lomo en el diario El País, nos facilita algunas perlas para una entrada de este blog. La dedicada a Pedro Almodóvar, hace unos días, era ¿Horror frío? No, horror grotesco.
Cada una de sus visitas festivaleras (Cannes, Venecia y San Sebastián) son un pozo de divertidas críticas, para pasmo de creadores.
Sirva esta presentación para comentaros que el colectivo no está a favor ni en contra de Boyero (catacric honorífico, pese a que nunca ha recogido nuestra acreditación), aunque bien está leer sus ácidas y aceradas diatribas contra aquellas películas que no le gustan.
Recordemos a quienes no le conocen que ya era así cuando empezó en la revista Casablanca, junto a Fernando Trueba, y también en el diario El Mundo.
Y, de nuevo, recordaros a todos, que la crítica es un género de opinión: no tiene porqué coincidir con la nuestra… ni tampoco con la de la taquilla.
En esta ocasión no se ha cortado ni un pelo al calificar de “Lamentable Concha de Oro al exotismo críptico” a la película Los pasos dobles, del director catalán Isaki Lacuesta, de la que ya había rajado días atrás en “Rachel Weisz y Barceló, traicionados”.
El párrafo más destacado de su crítica es este:

“Reclamo mi derecho a considerar que Los pasos dobles no solo es ininteligible, sino también vanamente pretenciosa, mortalmente aburrida, un fracaso narrativo en su intento de mezclar las leyendas y el realismo, un puzle caprichoso, un relato muerto sobre la odisea de un aventurero y artista que creó una especie de Capilla Sixtina en un búnker militar del desierto y lo hundió en la arena para que nadie pudiera destruir su creación, un retrato costumbrista de rituales y ceremonias de Mali que solo provoca indiferencia o tedio, una pseudopelícula en la que solo abandono la somnolencia en las breves secuencias que captan a Barceló pintando.”

Ahí es nada… teniendo en cuenta que, Lacuesta tampoco se ha quedado callado y ha acusado al crítico de presionar al jurado en su contra.